viernes, marzo 18, 2011

Riesgo 0

Hoy hace una semana del desastre del Japón, paisaje y paisanaje que no me deja indiferente. La madre naturaleza se ha ensañado con el territorio nipón de forma desmesurada. El país que presentó, junto a Alemania, el ejemplo de mayor progreso en los últimos sesenta años, se está jugando su presente y futuro como si de una ruleta rusa se tratara. Posiblemente, lo que diferencie la cultura japonesa de otras, o mejor dicho, lo que ha diferenciado dicho territorio de otros es lo que se denomina "yamato-damashii" que para nosotros sería algo parecido al valor, patriotismo y dedicación al bien común por encima del interés individual. Y estos días ha vuelto el espíritu "yamato-damashii", pero solo a una parte de la población.


David Jiménez en una crónica sobre los hechos, escribe:


"Profesores de escuela, políticos y abuelos lamentan que un individualismo de influencia occidental se esté extendiendo entre la juventud y debilitando la disciplina social de la nación. La forma en que los japoneses han desabastecido comercios y gasolineras, a pesar de las peticiones del Gobierno para que lo evitaran, es presentada como prueba definitiva de que los aspectos más positivos del 'yamato-damashii' están en decadencia"
Sin embargo:
"Un número variable de trabajadores -entre 50 y 300- siguen luchando para controlar los cuatro reactores de Fukushima que se encuentran fuera de control y amenazan con una fusión de sus núcleos y una fuga masiva de radiactividad. Los empleados que continúan en la central son hombres anónimos y casi todos mayores de 60 años. Algunos no cobran más de 80 euros al día por su trabajo. Nagase, un veterano de la Segunda Guerra Mundial de 89 años que vive como refugiado en el Centro Deportivo Azuma, en la ciudad de Fukushima, asegura que no ha sido el dinero o el reconocimiento lo que les ha llevado hasta allí". La orden que han recibido: "Hasta que la radiación os mate".


Otra noticia, totalmente distinta, aparece en la prensa estos días, en la prensa regional. El colegio en donde estudió el jugador de fútbol Santi Cazorla, prohíbe jugar al fútbol en el recreo:


http://www.lne.es/centro/2011/03/15/colegio-lugo-llanera-veta-futbol-recreo-crear-conflictos-excluyente/1046420.html


Cuando yo era güaje, jugaba al fútbol, era un juego cooperativo, tan cooperativo, que entre todos poníamos una cantidad de dinero para comprar el balón, que por cierto caía al río Nalón un día sí y otro también, y también había que ir a buscarlo, con el peligro de ahogarse o de llevar una pinga a casa que te mataban de hostias... El patio era compartido por todos los cursos, el doble de los que tiene ese colegio, se dividía el patio por cuotas de poder (los mayores el campo grande y con porterías) y el resto se heredaba año tras año en una regla no escrita. Había peleas, los profesores si te pillaban te daban una hostia que te dejaban medio tonto y... las chicas jugaban en otro patio, también con otros chicos, aquellos que siempre estaban con ellas, a esos que ahora, a día de hoy, les gustan más la carne que el pescado, selección natural...y no pasaba nada de nada, que no por ser maricón, o  gay, o como lo quieras llamar eres, mejor o peor, eso que quede claro. Paz y amor.


Jugando en el patio, me calló una vez la portería, rompiéndome todos los dedos del pie derecho, como soy zurdo, para jugar al fútbol, hasta para eso salí torcido, seguía jugando con escayola, me rompí tres veces la muñeca derecha y dos la izquierda...no tengo flexibilidad en mis muñecas, por eso se me dan fatal los invertidos de primera y segunda falange... también recibí pedradas en la cabeza, todavía conservo la cicatriz, mejor dicho no me crece el pelo en ella... y eso que era muy normalito. Pero crecí y aquí sigo.


Pero ahora, lo que mola, es el "riesgo 0", todo controlado, así da gusto, los niños jugando de forma individual con las "plays", batallas virtuales, espectadores de su vida, críticos ante la vida virtual. Y con ello se pierde la fundamental, la experiencia vital, la experiencia por vivir, por luchar, por estar ahí. Por eso me gusta tanto escalar, por eso nos gusta tanto la escalada.


Señores y señoras, el riesgo 0, no existe. Lo que tenemos que aprender es vivir con el. 


Relacionen ambas noticias y dediquen cinco minutos a reflexionar, si les apetece.


Entre tanta tristeza, una canción:
http://www.youtube.com/watch?v=o3lBF2h-Pl0


Buen fin de semana.

2 comentarios:

Unai dijo...

Buena reflexión... me has hecho pensar. Gracias por ello!!!!

Alberto Boza dijo...

Unai, creo que eres maestro, sigo tu blog. Muy difícil profesión, sin embargo la más gratificante, el motivo, porque además de en las familias, es en la escuela en donde se han de marcar las pautas para el "rotpunkt" de la vida. Suerte, y te sigo "siguiendo".