La segunda semana de noviembre, el grupo Vízcares de Infiesto organiza su ya tradicional jornada cultural de montaña y alpinismo, XXXIII ediciones, casi nada. Este año, el jueves día 8, me han invitado para contar mis experiencias en la montaña. Proyectaré y comentaré unas 400 imágenes con el título: Manos blancas, pies negros. Será el relato de veintisiete años caminando, escalando y corriendo por las montañas que más visito. No se van a ver ni lugares exóticos ni lejanos, ni grandes montañas, ni grandes encadenamientos (más que nada porque yo no soy el indicado para ello). Solo se verán actividades en las montañas cercanas a nuestros hogares. Solo espero que sean motivo de inspiración a otras personas, personas como yo, que invierten su tiempo libre (y algo más) en la montaña. Y que sin ser fueras de serie, disfrutan de las posibilidades que nos brindan las mismas.
El finde pasado, según me dijeron, éxito total en Quirós en la fiesta de los 80. En Quirós estuvimos el domingo escalando, primero y solos en el sector de las Ardillas, terminamos el día acompañados minoritariamente en la Asterix. Es una pena que se estén perdiendo algunas vías bonitas de esta escuela. El pasado año, para encadenar Bacanal, anteriormente tuve que realizar un trabajo de poda ya que la hiedra se la estaba comiendo. En el sector de las Ardillas está ocurriendo lo mismo, matos en vías y la hiedra se está comiendo recorridos...sin embargo en otros sectores más que concurridos y pulidos. Vicente va, donde va la gente.
Ayer cerramos la temporada de grandes recorridos, un punto y seguido. Los días son cortos, creo que en breve cambiarán las condiciones meteorológicas, el barro hará acto de presencia en la mayoría de los caminos de montaña y los proyectos inacabados se tendrán que pasar al próximo año. Ayer nos dimos un último tute, sin tiempo para las piernas de recuperar de la actividad anterior, pero era el último cartucho que disponíamos. Cuando me llegue el glucógeno a la cabeza lo contaré. Acabamos muy justos.
ALBERTO BOZA. "Al espíritu de la roca, que, a aquéllos que hemos escogido respetarla, continúa dándonos un modo de vida con el que descubrir la belleza, el misterio y la libertad de actuar en armonía con la naturaleza". Spirit of the Rock. Ron Kauk.
miércoles, octubre 24, 2012
miércoles, octubre 17, 2012
Quirós & Pedrosa.
Preparando una proyección que tengo que dar con motivo de la Semana de Montaña en Infiesto en el mes de noviembre, escaneando viejas diapos, ven la luz imágenes de hace años, algunas de ellas que tienen su coña.
Este fin de semana, el sábado 20, en Quirós, hay un evento promovido por el Refugio El Llano, "Revival 80", su nombre ya de por sí indica la filosofía de la iniciativa.
En Quirós, en esos años, si hay una persona que curró para el disfrute de los demás, además de Eduardo Velasco y Javier López es:
José Manuel Suárez, uno de los mejores y más auténticos escaladores de Asturias, completísimo deportista, visionario de la escalada, un auténtico élite-todoterreno. La imagen es en la cumbre de Urrillu, año 91, en el mismo fin de semana, escalé con él la Leiva y la Rabadá Navarro.
El que escribe, finales de los 80, en la Placa del John, parece que tras ir de compras por Chueca.
Este pasado finde, por León, en Pedrosa, los cambios de estación hace que solo mirar el paiseje merezca la pena la visita, otra diapo escaneada, esta más reciente, de comienzos de la década anterior, otro de los currantes visionarios, Colín.
Este fin de semana, el sábado 20, en Quirós, hay un evento promovido por el Refugio El Llano, "Revival 80", su nombre ya de por sí indica la filosofía de la iniciativa.
En Quirós, en esos años, si hay una persona que curró para el disfrute de los demás, además de Eduardo Velasco y Javier López es:
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| Super "Jose" |
El que escribe, finales de los 80, en la Placa del John, parece que tras ir de compras por Chueca.
Este pasado finde, por León, en Pedrosa, los cambios de estación hace que solo mirar el paiseje merezca la pena la visita, otra diapo escaneada, esta más reciente, de comienzos de la década anterior, otro de los currantes visionarios, Colín.
jueves, octubre 11, 2012
Circular de los Urrieles. Más fotos.
En la Morra de Lechugales, preparando otra actividad junto con Damián, es el lugar en donde nos imaginamos el recorrido ideal para nosotros. Desde su cumbre, en este día despejado, tras bajar de Urriellu el día anterior y cenar en el Cares celebrando la actividad, todo parecía cercano. Sin embargo, fueron necesarios recorrer más de 52km y salvar un desnivel acumulado de 8.500 metros para subir las 13 cumbres de más de 2.600m de los Urrieles.
En Peña Vieja, con las primeras luces del día, una temperatura cálida a pesar de ser octubre, esta vez la meteorología nos quería ser favorables, todo dependería de nosotros.
Los trayectos sin mochila, hay que sacarles provecho y correr a buen ritmo para acortar distancias y tiempos.
Subiendo a Tiro Navarro, para atajar subimos prácticamente rectos.
Subiendo a Torre Blanca, las mochilas aún van con peso, material, ropa, comida y mucha bebida ya que el pronóstico de temperatura era alto para ese día.
En la arista Torre Blanca-Tiro Tirso, mucho patio hacia ambas vertientes, la arista bastante buena roca, sin embargo las zonas de trepada y escalada, la calidad de la roca es mediocre.
En el recorrido, hicimos un par de rápeles, de instalaciones un poco cutres.
En esta zona, es donde se encuentra el terreno más técnico. Roca no de mucha calidad y bastante patio.
Tras destrepar el Tiro Tirso, nos dirigimos al Llambrión. Las mochilas se quedan abajo ya que volveremos a por ellas para irnos hacia Las Llastrias.
Tras bajar al Hoyo del Llambrión y subir a Torre de la Palanca, bajamos rápidos hacia el Hoyo Grande.
Subiendo a la última cumbre de nuestro recorrido. La Torre Cerréu.
Emocionante, llegar a su cumbre, total visibilidad. Empezar el recorrido por las cumbres con las primeras luces, terminar con las últimas, es una sensación muy buena. Una jornada completa.
Arriba, el grupo de cumbres del sector de Peña Vieja, abajo el grupo de cumbres del sector del Llambrión.
Todas las fotos de este post, fueron sacadas por Damián, super sobrado en toda la actividad, las cosas como son.
En Peña Vieja, con las primeras luces del día, una temperatura cálida a pesar de ser octubre, esta vez la meteorología nos quería ser favorables, todo dependería de nosotros.
Los trayectos sin mochila, hay que sacarles provecho y correr a buen ritmo para acortar distancias y tiempos.
Subiendo a Tiro Navarro, para atajar subimos prácticamente rectos.
Subiendo a Torre Blanca, las mochilas aún van con peso, material, ropa, comida y mucha bebida ya que el pronóstico de temperatura era alto para ese día.
En la arista Torre Blanca-Tiro Tirso, mucho patio hacia ambas vertientes, la arista bastante buena roca, sin embargo las zonas de trepada y escalada, la calidad de la roca es mediocre.
En el recorrido, hicimos un par de rápeles, de instalaciones un poco cutres.
En esta zona, es donde se encuentra el terreno más técnico. Roca no de mucha calidad y bastante patio.
Tras destrepar el Tiro Tirso, nos dirigimos al Llambrión. Las mochilas se quedan abajo ya que volveremos a por ellas para irnos hacia Las Llastrias.
En la Torre Casiano de Prado, detrás el Llambrión con cuatro personas en su cumbre, solo nos encontramos con seis personas en todo el recorrido, hasta llegar a Vega Urriellu.
En las Llastrias, con la arista Torre Blanca-Tiro Tirso en la espalda. Los dedos de mis manos más que nueve cumbres marcan 27 años escalando.Tras bajar al Hoyo del Llambrión y subir a Torre de la Palanca, bajamos rápidos hacia el Hoyo Grande.
Subiendo a la última cumbre de nuestro recorrido. La Torre Cerréu.
Emocionante, llegar a su cumbre, total visibilidad. Empezar el recorrido por las cumbres con las primeras luces, terminar con las últimas, es una sensación muy buena. Una jornada completa.
Arriba, el grupo de cumbres del sector de Peña Vieja, abajo el grupo de cumbres del sector del Llambrión.
Todas las fotos de este post, fueron sacadas por Damián, super sobrado en toda la actividad, las cosas como son.
lunes, octubre 08, 2012
Circular a los Urrieles. Proyecto 2.600m x 13.
En casa de Arturo Madera, en el despacho de su padre, leyendo una revista “Enol” de la primera época, había un número con un artículo que me llamaba poderosamente la atención: Subir todas las cumbres de más de 2.600 metros de los Urrieles, los que firmaban el artículo lo habían realizado en una semana. Siempre que iba a su casa leía dicha revista, hasta que me la regalaron, ya que la tenían repetida. En mi casa, de vez en cuando le echaba un vistazo y seguía con la fijación, imaginando subir todas esas cumbres. Teníamos trece años. La revista la volví a buscar pero no la encuentro por ningún lado en casa de mi madre, la idea me quedó siempre en la cabeza.
Hace años le comenté el proyecto a mi amigo Miguel, quedó aparcado y se dieron prioridad a otros, de más de escalar. Después supe la realización del mismo por Jorge y Jaime, por Rafa en distintas ocasiones y con distintos compañeros…y más gente apasionada por Los Picos.
Este año, 27 años después de haber leído dicho artículo, se desempolvaba el proyecto. Lo queríamos intentar Damián y yo. De la siguiente manera:
- Salir de Langreo, hacer la actividad, volver a Langreo. Tiempo estimado 24h.
- Ser autónomos, sin depósitos ni avituallamientos externos.
- Descubrir por nosotros mismos algunos pasajes que no controlamos, sin asesoramiento de quien ya lo habían realizado.
- Que el circuito fuese circular, saliendo y llegando al mismo punto. Las invernales del Texu.
- Realizarlo dentro de un margen aceptable de seguridad.
Material que transportamos:
- Material de escalada personal (arnés, cintas, cuatro expres, dos allien, dos empotradores, descensor y mosquetón).
- 2 cuerdas de 30m.
- 3l de líquido cada uno.
- Barritas.
- Dos boles de medio litro de capacidad con arroz.
- Dos frontales.
- Cuatro bastones.
- Dos cámaras y teléfonos.
Ropa y calzado:
- Zapatillas Five Ten
- Pantalón largo
- Dos camisetas térmicas, una larga y otra corta.
- Forro fino.
- Corta vientos
- Gorro.
Esta fue la actividad:
2:30. Salida de Langreo. Arriondas-Cangas-Arenas-Tielve-Invernales del Texu.
Preparar el material, hidratarnos, salimos a las 4:30 dirección Puertos de Áliva, Vueltona y en el desvío para el Collado de La Canalona dejamos las mochilas, subimos al collado y nos dirigimos a la primera cumbre, Peña Vieja. En la cumbre, las primeras luces del día. Bajamos rápido y nos vamos hasta Santa Ana, segunda cumbre. Bajamos al Collado Santa Ana y trepamos hasta la cumbre de la tercera, Tiros Navarro. Destrepamos más a la derecha de por donde subimos ya que subimos demasiado recto y en la zona superior estaba bastante vertical y roto, tras llegar a la base volvemos al Collado de La Canalona y bajamos hasta las mochilas. Allí paramos un cuarto de hora para desayunar.
Seguimos y subimos a Cabaña Verónica, pasamos por detrás del marciano refugio, cruzamos los Hoyos Sengros y subimos la cuarta cumbre, Torre Blanca.
En su cumbre, nos preparamos para la arista, unos metros con patiazo para ambas vertientes, un rápel, una trepada por zona super descompuesta sin encordarnos y llegamos a la quinta y aérea cumbre, Torre sin Nombre.
En su misma cumbre tinglado de rápel, otra trepada descompuesta, una zona de arista y una trepada, esta sí que nos encordamos y llegamos a Tiro Tirso, sexta cumbre.
Recogemos todo el material de escalada, todo a la mochila y destrepamos Tiro Tirso hasta que llegamos a la base del Llambrión, al lado de un nevero dejamos las mochilas, trepamos hasta llegar a su cumbre, séptima cumbre.
Desde aquí un paseo hasta la Torre de Casiano de Prado, octava cumbre. Vuelta por nuestros pasos anteriores y llegamos otra vez hasta donde dejamos las mochilas. Las subimos hasta Tiro Callejo, allí las volvemos a dejar para subir la novena y décima cumbre, Torre de Las Llastrias y Torre del Hoyo Grande.
Recogemos las mochilas y nos bajamos al Hoyo del Llambrión, una pesada bajada para una pesada subida que nos permite hacer cumbre en al Torre de La Palanca, undécima cumbre. (Aquí me entero al día siguiente por Rafa Escandón que desde la torre del Hoyo Grande hay una arista no muy compleja para llegar a La Palanca, evitando 1.000m de desnivel que nos chupamos).
Cerca de la cumbre de la Palanca paramos otros veinte minutos, comemos, hidratamos y nos bajamos al Hoyo Grande, es un paraje único, impresionante, te sientes insignificante ante la enormidad pétrea. Vamos atentos porque sabemos de un paso entre la Bermeja y Torre de Cerredo que nos haría ahorrar una hora, vamos fijándonos para localizarlo, intentar visionar su trazado, mas o menos lo interpretamos pero no nos decidimos, un error aquí nos puede jugar una mala pasada, las horas están pasando, los días ya son cortos, muy cortos.Nos subimos hasta la Horcada de Caín.
Giramos a la izquierda, subimos a la Horcada de Don Carlos, atravesamos por debajo de la Torre del Oso y de Coello intentando no perder altura, nuestras piernas ya van cansadas y la precisión en la pisada ya no es la misma, vamos tirando piedras y bloques que bajan como misiles a la base del Jou.
Llegamos a la base de la Torre de la Bermeja, una rápida trepada y llegamos a la doceava cumbre.
Bajamos rápidamente y en diagonal llegamos a la base del Torre de Cerredo, la queríamos dejar para el final, subimos, llegamos a la cumbre, lo conseguimos, son las siete de la tarde en punto. Momento emocionante, único, queda para siempre y nosotros. Este año compartimos tres veces esta cumbre, siempre en actividades que vamos a recordar. Es la misma cumbre, el mismo paisaje pero en la cabeza tengo la reflexión de Heráclito “el río es por excelencia la figura interrogativa de la identidad, con la eterna pregunta si podemos o no bañarnos dos veces en sus aguas”
Bajamos, nos coge la noche cuando llegamos a la Horcada La Arenera, pasamos por Urriellu donde comemos lo que nos queda, Pandébano y la pista que nos mata hasta llegar de nuevo a las Invernales del Texu.
Nos sentimos bien, agotados pero contentos de la actividad, colocamos el material, nos aseamos un poco, cambiarnos de ropa, hidratarse y vuelta en furgo para Langreo, por el camino nos paramos a tomar unas coca colas y seguimos. A las 2 de la mañana estamos en casa. No han pasado 24 horas y hemos estado en una cantidad de sitios, que parece que estamos en un sueño. Veintisiete años esperando la ocasión, para hacerlo en menos de 24 horas. Y en esas 24 horas, qué cantidad de recuerdos de 27 años.
Ayer, mientras escalaba en Poo, entre pegue y pegue leía a Magris e identifiqué lo ocurrido en esta actividad con su siguiente reflexión:
“No existe un único tren del tiempo, que lleva en una única dirección a una velocidad constante; de vez en cuando se encuentra con otro tren, que procede del lado opuesto, del pasado, y durante un cierto trecho ese pasado corre junto a nosotros, está a nuestro lado, en nuestro presente. Las unidades de tiempo son misteriosas, difícilmente mesurables.”
Nos prestó la hostia.
Nos prestó la hostia.
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