lunes, octubre 08, 2012

Circular a los Urrieles. Proyecto 2.600m x 13.

En casa de Arturo Madera, en el despacho de su padre, leyendo una revista “Enol” de la primera época, había un número con un artículo que me llamaba poderosamente la atención: Subir todas las cumbres de más de 2.600 metros de los Urrieles, los que firmaban el artículo lo habían realizado en una semana. Siempre que iba a su casa leía dicha revista, hasta que me la regalaron, ya que la tenían repetida. En mi casa, de vez en cuando le echaba un vistazo y seguía con la fijación, imaginando subir todas esas cumbres. Teníamos trece años. La revista la volví a buscar pero no la encuentro por ningún lado en casa de mi madre, la idea me quedó siempre en la cabeza.

Hace años le comenté el proyecto a mi amigo Miguel, quedó aparcado y se dieron prioridad a otros, de más de escalar. Después supe la realización del mismo por Jorge y Jaime, por Rafa en distintas ocasiones y con distintos compañeros…y más gente apasionada por Los Picos.

Este año, 27 años después de haber leído dicho artículo, se desempolvaba el proyecto. Lo queríamos intentar Damián y yo. De la siguiente manera:
- Salir de Langreo, hacer la actividad, volver a Langreo. Tiempo estimado 24h.
- Ser autónomos, sin depósitos ni avituallamientos externos.
- Descubrir por nosotros mismos algunos pasajes que no controlamos, sin asesoramiento de quien ya lo habían realizado.
- Que el circuito fuese circular, saliendo y llegando al mismo punto. Las invernales del Texu.
- Realizarlo dentro de un margen aceptable de seguridad.

Material que transportamos:
- Material de escalada personal (arnés, cintas, cuatro expres, dos allien, dos empotradores, descensor y mosquetón).
- 2 cuerdas de 30m.
- 3l de líquido cada uno.
- Barritas.
- Dos boles de medio litro de capacidad con arroz.
- Dos frontales.
- Cuatro bastones.
- Dos cámaras y teléfonos.

Ropa y calzado:
- Zapatillas Five Ten
- Pantalón largo
- Dos camisetas térmicas, una larga y otra corta.
- Forro fino.
- Corta vientos
- Gorro.

Esta fue la actividad:
2:30. Salida de Langreo. Arriondas-Cangas-Arenas-Tielve-Invernales del Texu.

Preparar el material, hidratarnos, salimos a las 4:30 dirección Puertos de Áliva, Vueltona y en el desvío para el Collado de La Canalona dejamos las mochilas, subimos al collado y nos dirigimos a la primera cumbre, Peña Vieja. En la cumbre, las primeras luces del día. Bajamos rápido y nos vamos hasta Santa Ana, segunda cumbre. Bajamos al Collado Santa Ana y trepamos hasta la cumbre de la tercera, Tiros Navarro. Destrepamos más a la derecha de por donde subimos ya que subimos demasiado recto y en la zona superior estaba bastante vertical y roto, tras llegar a la base volvemos al Collado de La Canalona y bajamos hasta las mochilas. Allí paramos un cuarto de hora para desayunar.











Seguimos y subimos a Cabaña Verónica, pasamos por detrás del marciano refugio, cruzamos los Hoyos Sengros y subimos la cuarta cumbre, Torre Blanca.


En su cumbre, nos preparamos para la arista, unos metros con patiazo para ambas vertientes, un rápel, una trepada por zona super descompuesta sin encordarnos y llegamos a la quinta y aérea cumbre, Torre sin Nombre.

En su misma cumbre tinglado de rápel, otra trepada descompuesta, una zona de arista y una trepada, esta sí que nos encordamos y llegamos a Tiro Tirso, sexta cumbre.




Recogemos todo el material de escalada, todo a la mochila y destrepamos Tiro Tirso hasta que llegamos a la base del Llambrión, al lado de un nevero dejamos las mochilas, trepamos hasta llegar a su cumbre, séptima cumbre.

Desde aquí un paseo hasta la Torre de Casiano de Prado, octava cumbre. Vuelta por nuestros pasos anteriores y llegamos otra vez hasta donde dejamos las mochilas. Las subimos hasta Tiro Callejo, allí las volvemos a dejar para subir la novena y décima cumbre, Torre de Las Llastrias y Torre del Hoyo Grande.





Recogemos las mochilas y nos bajamos al Hoyo del Llambrión, una pesada bajada para una pesada subida que nos permite hacer cumbre en al Torre de La Palanca, undécima cumbre. (Aquí me entero al día siguiente por Rafa Escandón que desde la torre del Hoyo Grande hay una arista no muy compleja para llegar a La Palanca, evitando 1.000m de desnivel que nos chupamos).


Cerca de la cumbre de la Palanca paramos otros veinte minutos, comemos, hidratamos y nos bajamos al Hoyo Grande, es un paraje único, impresionante, te sientes insignificante ante la enormidad pétrea. Vamos atentos porque sabemos de un paso entre la Bermeja y Torre de Cerredo que nos haría ahorrar una hora, vamos fijándonos para localizarlo, intentar visionar su trazado, mas o menos lo interpretamos pero no nos decidimos, un error aquí nos puede jugar una mala pasada, las horas están pasando, los días ya son cortos, muy cortos.Nos subimos hasta la Horcada de Caín.



Giramos a la izquierda, subimos a la Horcada de Don Carlos, atravesamos por debajo de la Torre del Oso y de Coello intentando no perder altura, nuestras piernas ya van cansadas y la precisión en la pisada ya no es la misma, vamos tirando piedras y bloques que bajan como misiles a la base del Jou.


Llegamos a la base de la Torre de la Bermeja, una rápida trepada y llegamos a la doceava cumbre.



Bajamos rápidamente y en diagonal llegamos a la base del Torre de Cerredo, la queríamos dejar para el final, subimos, llegamos a la cumbre, lo conseguimos, son las siete de la tarde en punto. Momento emocionante, único, queda para siempre y nosotros. Este año compartimos tres veces esta cumbre, siempre en actividades que vamos a recordar. Es la misma cumbre, el mismo paisaje pero en la cabeza tengo la reflexión de Heráclito “el río es por excelencia la figura interrogativa de la identidad, con la eterna pregunta si podemos o no bañarnos dos veces en sus aguas”




Bajamos, nos coge la noche cuando llegamos a la Horcada La Arenera, pasamos por Urriellu donde comemos lo que nos queda, Pandébano y la pista que nos mata hasta llegar de nuevo a las Invernales del Texu.
Nos sentimos bien, agotados pero contentos de la actividad, colocamos el material, nos aseamos un poco, cambiarnos de ropa, hidratarse y vuelta en furgo para Langreo, por el camino nos paramos a tomar unas coca colas y seguimos. A las 2 de la mañana estamos en casa. No han pasado 24 horas y hemos estado en una cantidad de sitios, que parece que estamos en un sueño. Veintisiete años esperando la ocasión, para hacerlo en menos de 24 horas. Y en esas 24 horas, qué cantidad de recuerdos de 27 años.

Ayer, mientras escalaba en Poo, entre pegue y pegue leía a Magris e identifiqué lo ocurrido en esta actividad con su siguiente reflexión:
“No existe un único tren del tiempo, que lleva en una única dirección a una velocidad constante; de vez en cuando se encuentra con otro tren, que procede del lado opuesto, del pasado, y durante un cierto trecho ese pasado corre junto a nosotros, está a nuestro lado, en nuestro presente. Las unidades de tiempo son misteriosas, difícilmente mesurables.”

Nos prestó la hostia.





jueves, octubre 04, 2012

Valdehuesa&Pedrosa.

Este finde pasado, unos días de escalada deportiva en el Sur de la Cordillera. El sábado en Valdehuesa, una temperatura perfecta y todos los sectores ya abiertos sin prohibiciones.
 Cerca del pie de vía, parece que los lobos han actuado..., seguro que el ganadero está la mar de contento, ahora a esperar un par de años a cobrar, si es que cobra.
En Pedrosa, hasta con demasiado calor al medio día.
 El domingo por la tarde, subiendo corriendo al puerto Piedrafita para hacer un poco de desnivel, en lo alto se puede ver los estragos de los fuegos del verano, tanto en vertiente asturiana como leonesa.
 Piedrafita, al atardecer en un lugar especial, entre el sol y las nieblas que entran por Asturias.
 En los Arrudos, cerrando la actividad estival de la empresa con uno de sus grupos...estos si que saben hacer monte...

lunes, octubre 01, 2012

La pared del Yopo & El Río.

El sábado por la mañana, me esperaba a primera hora el último número de Desnivel. Tras su compra, nos subimos a la furgo para irnos a escalar el finde. Uno de los artículos me parecía que tenía muy buena pinta, por quienes eran sus protagonistas y por la ubicación de la actividad.

Entre pegue y pegue, en una hora y media, me leí toda la revista, la mitad publicidad y el artículo, bueno, pues yo creo que un poco flojo. El motivo es que este verano me leí un libro que está ambientado parte de sus capítulos en la misma comarca, un libro que se lo recomiendo a todas las personas que leen este blog. Su nombre es El Río. El autor Wade Davis. Un libro que me estaba esperando en la estantería de casa desde hace un año y que siempre lo miraba de reojo dejándolo para otra ocasión...este més de agosto lo cogí, lo empecé a leer y hasta que no lo terminé no paré.
El artículo sobre de la pared del Yopo es como irse a cenar fish and ships, después de degustar en la comida un buen plato de bonito en cualquier bar de puerto marinero de Asturias.

Como hoy estoy un poco vago, solo voy a cortar y pegar lo que otros han escrito sobre el libro:

"Para todas las personas interesadas en la etnobotánica de las plantas psicoactivas (la relación entre las culturas y el empleo de enteógenos). Un libro que nos lleva en vivo y en directo a las exploraciones y desvelos del descubrimiento de numerosos enteógenos como el teonanácatl, el ololiuqui, el uso del peyote, los pueblos ayahuasqueros... y 1000 plantas más,"

"Este voluminoso libro es un testimonio, una biografía y un reconocimiento a la labor del eminente etnobotánico Richard Evans Schultes, el gran investigador y descubridor de plantas enteogénicas en el continente americano. Escrito por uno de sus discípulos, este auténtico tour-de-force es a su vez un canto de celebración a la riqueza de la flora psicoactiva y medicinal de las selvas tropicales americanas, a la labor apasionada de los etnobotánicos, y también una mención honorífica a la figura de Tim Plowman, el discípulo predilecto de Schultes, compañero de exploraciones del autor, y que tristemente falleció a una temprana edad.


Redactado de una forma muy amena y apasionada, Davis emprendió la tarea de elaborar este libro cuando comprendió la importancia que Plowman había tenido en las esperanzas de Schultes para continuar su labor como investigador de plantas psicoactivas, y lo que su muerte afectó a este gran maestro de la enteobotánica. Al mismo tiempo, Schultes se encontraba ya en los últimos años de su carrera, y poner por escrito y de forma extensa sus exploraciones por la jungla americana suponía un testimonio necesario que aun podía ser llevado a cabo con la colaboración del maestro. Así, Davis emprendió una serie de conversaciones con su profesor, que llenaron 30 horas de cintas; contó también con la extensísima colección de fotografías que Schultes había tomado y comentado a lo largo de su dilatada carrera; también se valió de las más de 27000 fichas botánicas que había elaborado, con anotaciones de fechas, lugares y anécdotas. Llevó a cabo fundamentales entrevistas con colaboradores de Schultes, como R.G. Wasson, el antropólogo Weston La Barre, su esposa, o un repaso a la extensa literatura que había escrito sobre los enteógenos. El resultado de todo ello no es un libro enciclopédico, sino un relato muy vital, que nos lleva en vivo y en directo a los lugares de exploración, descubrimientos y desvelos que recorrió este infatigable etnobotánico.

Agrupando los temas por capítulos, el libro se abre y se cierra con una expedición a la que Schultes envió a Plowman y Davis para estudiar el uso tradicional de la coca en Colombia, en unos momentos en los que el uso de la cocaína empezaba a crear controversia y alarma en los EE.UU. Asistimos a la primera sesión con el peyote, entre los indios kiowas, en la que Schultes y La Barre participaron en los años 20; a la identificación del teonanácatl en Huahutla de Jiménez, durante los años 30, así como el encuentro con las Semillas de la Virgen, el misterioso Ololiuqui en México; o también los numerosos y pioneros contactos de Schultes con la cultura de la ayahuasca, que realizó utilizando su tiempo libre cuando fue enviado para investigar los árboles del caucho en la selva amazónica. Y más allá de los lugares míticos conocidos por los enteogenistas, asistimos en este viaje infinito al amplio horizonte del descubrimiento de plantas psicoactivas allí donde las haya, y también presenciamos la transformación de paisajes geográficos y humanos que ha acontecido en la Amazonía durante los últimos 50 años."

"La lectura de El río nos instruye también sobre la atormentada historia de las tierras americanas, que es presentada con un realismo fiel y certero, nada fantástico. Los horrores de la conquista se dibujan con sus colores reales, y también las masacres más recientes debidas a la industria del caucho y las internacionales fruteras. El alma torturada y orgullosa del indio es estudiada con respeto, y el indio corresponde siempre compartiendo su profundo conocimiento de la selva y sus tesoros vegetales.

Estamos ante una obra, en suma, llena tanto de información rigurosa como de poesía, y noblemente empeñada en una reivindicación de las formas de vida tradicionales. En este sentido, es especialmente revelador el estudio de las propiedades vigorizantes, vitamínicas y alimenticias de las hojas de coca. Un atractivo adicional del libro es la magnífica traducción de Nicolás Suescún, que supera el difícil reto de un original lleno de referencias antropológicas y botánicas, y es capaz de expresarlo todo en un jugoso castellano lleno de color local andino. "




jueves, septiembre 27, 2012

Los Meses. Jacetania. Huesca.

En el mes de agosto estuvimos un par de días por esta zona de la Jacetania, escapando del calor. Me gustó. La reciente guía de Patricia Árias y Rafael Galán (curioso que ambos apellidos sean asturianos) facilita la información de la zona.

El entorno es precioso, la roca es caliza, tipo a Salvatierra de Escá. Encontraremos placas verticales, algún desplome y en el sector Días de Lluvia un buen muro para apretar.

Para llegar a los muros, aparcaremos en el arcén, cerca de una parada de bus, en Canfranc pueblo, en la carretera que sube hacia Somport. Una vez que hemos aparcado, caminaremos por la carretera dirección Jaca unos cincuenta metros hasta que salga a nuestra derecha el GR 11.1 dirección Gabardito. Cuando llevamos caminando unos quince minutos, después de unos zig zag por el bosque, nos encontramos con un cartel que indica la zona de escalada.

Por la tarde, disfrutábamos con unas carreras por el valle de Izas dirección Formigal, un bonito lugar en verano, tiene que ser la hostia en invierno...

Bajamos a la Hoya de Huesca para pasar unos días de calor antes de volver para casa, Riglos, parada obligada para mí desde el verano del 91, todos los años hay que escalar allí unos días, así como desayunar en Ayerbe :

lunes, septiembre 24, 2012

Valle de Aller

El fin de semana nos lo pasamos en el Valle de Aller, escalando en Cuevas y Pelúgano. En Cuevas, nadie trepando, un día de bastante calor, con brisa, no se estaba mal.
A la tarde, con ganas de ir a escuchar y ver "berrar los venaos" nos subimos desde Felechosa al Fito Felguera, a los pies del Retriñón. Este año han bajado el número de venaos, se les oye "berrar" pero no es lo de años anteriores.




Esta temporada de "Berreas", el mejor lugar para participar en ella, para alojarte, en el Parque Natural de Redes y Reserva de la Biosfera:
http://www.albergueredes.com/#!actividades-anuncios


 Ayer, estuvimos en Pelúgano, un bonito día, de vez en cuando bastante viento.
Por la tarde, subir a Peña Mea corriendo, con viento y lluvia, espectacular.